Y los africanos vieron el futuro...

Publicado en El mundo curioso de Skiken el 14.08.2017. Autora: Mónica Hidalgo.

Hace unos días, justo cuando comenzaban mis vacaciones, cayó en mis manos un libro de Sci-fi desde luego inusual, ciencia ficción de autores africanos. Mi amor por las distopías y este género me hizo que lo devorara Afrofuturo(s) de la editorial digital 2709 books.

Suleiman Agbonkhianmen Buhari, Sheree Renée Thomas, Ivor W. Hartmann, Ytasha L. Womack y Zak Waweru son los autores de esta antología de relatos distópicos que calzarían perfectamente en episodios de Black Mirror, Doctor Who o Black Matter. Cada autor, con un estilo muy propio, recrea una sociedad futurista con sus posibilidades y recursos y el uso que la humanidad hace de estos, con resultados todos muy diversos y algunos incluso espeluznantes.

Hacer una mención muy intensa de cada relato me parecería que podría caer en la tentación de destriparlos, pero he de decir que la danza intensa, entregada y espectacular ante miles de personas la veo ahora con otros ojos, y los delfines desde que leí estos relatos no me parecen simplemente esos hermanos mamíferos acuáticos que están en nuestros contaminados mares o en nuestros deleznables acuarios. Ya no hablemos de las paradojas del viaje en el tiempo que es tratada de forma muy policial e irónica. El control mental es cosa de escalofríos, pero no podía ser de otra forma, lo de controlar siempre termina en algo aterrador. Y atesorar recuerdos, atesorar=mercantilismo=negocio, ¿por qué no? Ya existe algo llamado Facebook, os lo recuerdo.

Algo que no quiero olvidar es el interesante análisis que hacen los editores sobre la literatura africana y más concretamente la literatura del género de la ciencia ficción africana en el prólogo. Proponen un paseo por la evolución del género y abren el apetito a saber más y a leer más literatura africana a quienes nunca la hemos catado de forma consciente contandonos sus características y virtudes. Pero he de confesar que yo he leído los relatos y los he sentido tan propios como los escritos por mi vecino o por Neil Gaiman, por ejemplo.

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