Amanecía, de Fatou Keïta

Publicado en Un lector indiscreto el 08.11.2019. Autor: Francisco Portela.

Mi primer contacto con la editorial 2709 books fue en 2016, cuando leí y reseñé en este blog el relato El millonario, del escritor de Costa de Marfil Venance Konan, de quien también leí y reseñé en el presente año dos de sus novelas cortas publicadas por esta misma editorial digital. Es de agradecer la labor que está haciendo la editorial digital 2709 books, porque ofrece la oportunidad de descubrir escritores africanos desconocidos para la gran mayoría de los lectores. La marfileña Fatou Keïta es una de ellas, y hoy comparto mis impresiones sobre su novela Amanecía, que no dudo en recomendar.

Amanecía es una novela de ficción en la que el lector se encontrará con temas universales y muy actuales que, como indica en el prólogo Ángeles Jurado Quintana, se desarrollan a lo largo de los capítulos en una trama ambientada en una ciudad ficticia, pero que es un calco de Abiyán, la capital de Costa de Marfil. Merece la pena leer con detenimiento el prólogo porque ayudará al lector a comprender mejor las vicisitudes que acompañan a la protagonista a lo largo de los capítulos, así como el porqué del título de esta novela.

A través de un narrador omnisciente el lector conocerá la historia de la joven Shina Bonca, un personaje que vive en su particular burbuja que le impide tomar contacto la realidad cruda y dura del entorno que le rodea. Ese primer contacto que el lector tendrá con la protagonista de esta novela le provocará un rechazo inicial hacia este personaje, nada más conocerla tras las primeras informaciones que recibe. Es un rechazo que viene marcado no solo por la riqueza que la rodea y la vida regalada que lleva, sino también por el trato distante y prepotente que mantiene con el personal que trabaja a su servicio, a quienes su padre había sacado del ministerio para que se ocuparan de las necesidades domésticas de su hija. Pero Fatou Keïta perfila un personaje que mostrará una evolución con la que conseguirá que el lector empatice a medida que se suceden los capítulos, porque vivirá una serie de situaciones que le harán cambiar su percepción de esa realidad de la que era ajena hasta que toma el primer contacto con ella. Ese cambio de percepción que Shina comienza a tener del mundo cercano que le rodea se manifiesta en ella desde el primer contacto que tiene con Éloé, hijo de una mendiga y niño de la calle. Desde ese primer encuentro con Éloé sus vidas se cruzarán y en la protagonista nacerá un sentimiento protector y maternal hacia ese niño pelirrojo, porque se siente obligada a darle una segunda oportunidad y alejarlo del mundo marginal en el que vive.

Pero Shina no solo se encontrará con ese cambio que supone para ella la presencia de Éloé en su vida, sino que en su camino se cruzarán una serie de personajes que la ayudarán a comprender lo que sucedía en el día a día de los cocodrileños que no tienen la suerte de vivir en la élite de la sociedad a la que ella pertenece. En este sentido, me gustaron mucho las circunstancias que crea Fatou Keïta para que surtan en la protagonista los efectos que van a provocar ese cambio que moldeará su personalidad y la convertirán en un personaje más cercano. Y es que ese cambio estará provocado desde los primeros episodios en los que se da de bruces con una forma de entender la vida a la que era totalmente ajena, sobre todo con el lado oscuro de la calle, en quienes viven en un mundo marginal.

Esa realidad a la que me refiero en el párrafo anterior la vivirá Shina Bonca desde dos perspectivas, una de las cuales le ayudará a comprenderla mejor y de una forma más directa, y la otra la sufrirá en sus propias carnes, al igual que su entorno familiar, sobre todo en la figura de su padre, George Bonca, ministro del Gobierno de la República. Y es que por un lado se encontrará con la profesora universitaria Ramatoulaye, con quien irá fraguando una amistad que se consolida con el paso de los capítulos, o el comisario Brice Vadoly, con quien mantendrá un romance al que se resistía en un principio por su condición de hombre casado. Shina conocerá el lado más duro y oscuro de la calle, a través del personal a su servicio, sobre todo Bakari y Marius, a parte del ya mencionado Éloé. A través de los personajes citados Fatou Keïta describe al lector la fisonomía de la capital de Bahía de los Cocodrilos, Transville, y muestra a Shina Bronca lo difícil que es el día a día en la capital del país y, por extensión, en el resto de las regiones que lo conforman, sobre todo para quienes no forman parte de la sociedad privilegiada. El lector se puede hacer una clara idea de los distintos escenarios por los que se mueven los personajes, por las descripciones claras y visuales que describe el narrador omnisciente de las distintas barriadas que conforman la capital cocodrileña, y en las que se percibe con nitidez la diferencia abismal que separa a las clases sociales de este país del África Occidental.

En mi modesta opinión, entiendo que es un gran acierto de la escritora marfileña el hecho de atraer la atención del lector con una novela circular, porque de esta forma se interesa por la situación que atraviesa el personaje desde las primeras páginas, en las que el narrador omnisciente presenta a una protagonista abatida, hundida y aislada del mundo en su chalet, lo que le lleva a preguntarse qué circunstancias le provocarían el estado actual en el que se encuentra. A lo que acabo de comentar, añado que el lector se encontrará con una trama envolvente, porque en cada capítulo se encuentra con episodios que atraen su atención, sobre todo desde el instante en el que se cruzan las vidas de la protagonista y Éloé, lo que dará lugar a que se redoble nuestro interés por cómo se desarrolla la relación entre a ambos personajes. Y es que Shina y Éloé protagonizarán en algunos tramos de la novela historias paralelas que se complementan, porque ayudarán a la protagonista a descubrir información sobre los secretos que le oculta Éloé, ante algunas reacciones que tiene este niño de la calle y que a la protagonista le resultan extrañas.

Sin duda alguna, merece la pena la lectura de esta primera novela de la escritora marfileña Fatou Keïta que publica en español la editorial 2709 books. En Amanecía el lector está muy pendiente de todo lo que sucede en un país ficticio como es Bahía de los Cocodrilos, pero que puede identificarse claramente con la realidad que castiga a los países del África Occidental, y la mayoría de los países de este continente. Fatou Keïta construye una trama que no deja indiferente al lector por todo lo que en ella sucede, y mantiene su interés hasta el desenlace, en el que se producen giros, algunos de ellos sobrecogedores, y que guardan relación muy directa con la protagonista. El amor, la amistad, la miseria, la violencia, la mezquindad, el sida, la corrupción, los pucherazos electorales y las conspiraciones políticas que alertan a las autoridades y a la población están muy presentes a lo largo de los 42 capítulos en los que se estructura la novela, en donde el lector es testigo de cómo la supervivencia es el único fin que persiguen quienes apenas tienen para subsistir. Sin embargo, la escritora marfileña deja entrever que también hay espacio para los sentimientos, las emociones y para aprovechar las segundas oportunidades, por muy escasas que sean las circunstancias que den lugar a ellas. El lector se encuentra con una novela bien escrita, en la que la autora introduce vocablos autóctonos que utilizan los personajes, algunos de ellos propios del argot marfileño y otros son utilizados en África Occidental, y de los que el lector tiene información en el breve vocabulario que acompaña al cuerpo de la novela que le sirve para comprender mejor la novela.

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