Los Catapila, esos ingratos, de Venance Konan

Publicado en Un lector indiscreto el 09.05.2019. Autor: Francisco Portela.

De nuevo vuelve a asomarse a este mi rincón literario Venance Konan. Me quedé prendado de su narrativa desde la lectura de El millonario. Hoy comparto mis impresiones sobre una novela corta, Los Catapila, esos ingratos, que es continuación de Robert y los Catapila, en la que aparecen estos extranjeros que vienen de países secos y que alterarán el ritmo de vida, más bien tranquilo, que llevaba el pueblo de Robert, el personaje principal de esta bilogía. Estos laboriosos extranjeros se instalan en buena parte de los bosques que de forma altruista les cede Robert, y que asombrarán a sus nuevos vecinos por su laboriosidad. Sin embargo, pese a que en la reseña de Robert y los Catapila comento que preferí empezar por la primera parte, esta segunda parte se puede leer de forma independiente, sin duda alguna, ya que el narrador ofrece las suficientes pinceladas como para que el lector se haga una clara idea de lo que sucedió en la primera parte de esta peculiar bilogía. Es un lectura muy recomendable, porque el lector la afrontará con una sonrisa y le servirá para conocer las costumbres de Costa de Marfil, de las que Venance Konan ofrece magníficas estampas.

En Los Catapila, esos ingratos, Venance Konan ofrece con fina ironía y ese toque de humor que lo caracteriza, al igual que en el título que precede a esta novela corta, unas escenas en donde la situación política de Costa del Marfil pasan a ocupar un lugar destacado, a través de lo que sucede en el pueblo de Robert y sus vecinos los Catapila. Al igual que en Robert y los Catapila, el lector comprobará cómo le serán familiares algunos de los episodios que se relatan, sobre todo los relacionados con la corrupción que impera en el país, y las promesas incumplidas que prometen al pueblo quienes ascienden al poder, y cómo se aprovechan de su lugar privilegiado para que en las elecciones legislativas que se celebran, tras el derrocamiento del presidente de turno, el pucherazo incline la balanza a su favor, y así puedan dominar la cámara legislativa.

De nuevo Robert es el protagonista indiscutible de Los Catapila, esos ingratos. Desde las primeras líneas el lector conocerá cómo fue elegido el presidente de los jóvenes del pueblo, y algunas anécdotas relacionadas con este personaje que relata el narrador, para que el lector conozca la fama que tiene desde niño. Pero a Robert le saldrá un nuevo competidor con el que tendrá sus más y sus menos a lo largo de esta historia. En esta ocasión, su rival es Gédéon, quien se enfrentará con él tanto a nivel local como en lo relativo a la participación de ambos en la vida política del país. Y es que Robert aprovechará sus cualidades para sacar provecho a costa de los gobernantes de turno, porque sabe que su labia, ingenio y recursos que emplea pueden aportarle los dividendos que necesita para llevar el ritmo de vida desenfrenado que lo caracteriza. Esa rivalidad con Gédéon será un aliciente para el lector, porque se encontrará con alguna que otra sorpresa, aunque esto que comento será mejor que lo descubra él mismo.

Aparte de la situación convulsa que vive el país, y que afecta también a la vida del pueblo en el que se desarrollan los episodios de esta novela corta, Venance Konan ofrece de nuevo curiosas estampas de las costumbres de Costa de Marfil, entre las que presenciará toda la parafernalia que rodea al entierro de una figura tan importante para ellos, como es el jefe del pueblo, aunque también estarán muy presentes las supersticiones y la brujería.

Pero Venance Konan no se olvida de la relación entre Robert y los Catapila, pese a que al lector le parezca que esta pasó a un segundo plano. Todo lo contrario, pues estos extranjeros venidos de los países secos tendrán su protagonismo en la novela. Aunque, como se dice en estos casos, hasta aquí puedo llegar, porque prefiero que sea el lector quien descubra el papel que desempeñan estos laboriosos personajes en el desarrollo de la trama.

Al igual que en Robert y los Catapila y El millonario, el lector se encontrará con una joya literaria, escrita de una forma exquisita, fina ironía y dosis de humor, sin olvidarme del carácter moralizante que rodea a la obra de Venance Konan. El escritor costamarfileño utiliza un estilo directo y un lenguaje sencillo, en el que emplea vocablos propios de su país, que se pueden consultar en el breve vocabulario para entender mejor la obra que el lector encontrará al final de la misma.

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