El libro de los secretos, de Boubacar Boris Diop

Publicado en Susurros de bibliotecas el 06.03.2018. Autora: Susana Gómez.

Los que me seguís con asiduidad sabéis, que de vez en cuando me sumerjo en lecturas que podríamos considerar como poco habituales.

Este libro del que hoy voy a hablaros, me llamó la atención por varios motivos. El primero es que en la reseña de su editorial, 2709 books, se indicaba que era una edición bilingüe español-wolof. El segundo es que tras indagar un poco por la red, descubrí que en Senegal también se vendió en forma de audio, quizás buscando esa tradición oral, que echa en falta el protagonista y que se menciona en el fragmento de la sinopsis, y por supuesto, buscando llegar a la población no alfabetizada. Tras finalizar esta lectura debo deciros que pocos escritores alcanzan la habilidad de Boubacar Boris Diop para combinar desolación y esperanza en un mismo texto y hacer que al lector solo le llegue la parte positiva y amable del relato.

El anciano Nguirane Faye, siente cercana la muerte a sus ochenta años. Ha llevado un peso sobre su alma demasiado tiempo y ahora es el momento de ponerlo por escrito, porque es más fácil confesarse en un diario que hacerlo verbalmente. De esa forma, sentado en el umbral de su casa, en el barrio senegalés de Niarela, tirando de memoria, procede a escribir siete cuadernos. Siete diarios destinados a su nieto favorito, Badou Tall, que se encuentra muy lejos, quizás en algún lugar de Europa, y del que hace mucho tiempo no reciben noticias.

Nguirane, haciendo uso de una sabiduría que ha adquirido con el paso de los años, nos relatará cómo los ancianos apenas cuentan más que un recién nacido, y eso que a nosotros nos puede parecer duro de leer, a él en cambio le parece de lo más natural, permitiéndole observar sin ser visto y aguzar el oído más allá de donde se encuentra.

Esos cuadernos comenzarán siendo una especie de crónica de la cotidianidad de Niarela, donde se nos mostrará la crudeza que ha experimentado la sociedad de Dakar a lo largo de la historia, pero sin darse cuenta, frase a frase, pasarán a retratar la historia de su propia familia; siendo la vida y muerte del padre de Badou la historia que cohesionará los siete cuadernos.

Viajaremos del presente al pasado, conociendo su vida, pero sobre todo tiñendo la narración con el gran amor que siente por su nieto ausente, que pasa a convertirse prácticamente en un personaje más, a pesar de no aparecer en ningún momento durante la narración.

Nguirane hará uso de la primera persona para acercarnos a su historia, un pasado difícil y atormentado con algunos secretos dolorosos, todo ello haciendo uso de un lenguaje cercano y sencillo.

Como escritor principiante, y como él mismo nos cuenta, le resultará imposible no añadir a su diario, acontecimientos importantes que vayan sucediendo a su alrededor y que aporrearán sus sentidos hasta colarse en el relato. De esa forma, el diario se convertirá en un relato nostálgico, costumbrista e intimista al mismo tiempo, donde la muerte y las despedidas ocuparán un lugar prioritario; y es que esos dos temas tan delicados, que siempre han sido complicados de tratar por la literatura, en manos de este autor se convierten en un homenaje a la vida.

Este narrador de excepción también dejará una advertencia a su nieto sobre uno de los diarios. El libro de los secretos, que reconocerá fácilmente por su tapa roja, revela cosas que solo ellos dos deben conocer. De esta forma Boubacar aporta una pequeña dosis de intriga a ese relato íntimo, que profundizará en el interior del ser humano, mostrando muchas veces lo peor: el odio, la envidia, la mentira y la gran corrupción que acecha con infectar a esa sociedad senegalesa.

Nguirane muchas veces divaga, es un anciano cargado de preguntas, a las que a pesar del tiempo no ha logrado dar respuesta, y supone que esas mismas dudas rondarán por la cabeza de Badou. El anciano es un personaje con el que simpatizas desde el comienzo, pero hay determinados momentos, donde su relato se mezcla con tintes de fábula o con retazos de realismo mágico, intentando mostrar lo irreal o extraño como algo cotidiano y/o común. En esos momentos no he conectado con él. Por otra parte, es un libro que se lee con bastante facilidad, precisamente por la curiosidad que despierta en el lector.

Boubacar Boris Diop, crea una novela realista pero al tiempo cargada de fábulas, de críticas a la política, pero sobre todo, es una reivindicación de la cultura senegalesa. Un grito para llamar la atención de todos aquellos que, por fuerza mayor, se ven obligados a partir en busca de un futuro algo mejor. Una llamada para que no olviden sus orígenes ni sus costumbres.

Este autor senegalés demuestra como una historia sencilla puede contener una gran riqueza de emociones profundas.

Lo que menos me ha gustado es la estructura del libro. El orden con el que Nguirane escribe los distintos sucesos en los diarios, huyendo de un relato lineal y obligándonos a saltar del pasado al presente constantemente, y obligando al lector a que intente averiguar qué parte de la narración es real y cuál fruto de la imaginación del anciano.

Ver el artículo original