Reseña: Afrofuturo(s)

Publicado en La nave invisible el 02.12.2017. Autora: Laura Huelin.

Hace unos meses publicamos en La Nave Invisible un artículo sobre el afrofuturismo y lo presentábamos casi únicamente desde la teoría, ya que encontrar obras o representantes traducidos al español (¡y que no estén descatalogados!) es muy difícil. En el mercado estadounidense es donde se encuentran más obras con las que podemos conocer el género, pero son pocos los ejemplos que llegan a nuestro país.

Como resumen del artículo, se puede decir que el afrofuturismo es una corriente estética que atraviesa muchas disciplinas artísticas, no solamente la literatura. Lo cultivan personas con residencia o raíces en África y no solamente en el África subsahariana. La mayor parte de las obras que aparecen citadas como referentes, de hecho, estaban creadas por artistas de la diáspora africana.

El afrofuturismo en la literatura toma la forma de la ciencia ficción, aunque sus raíces no se sitúen en el canon «clásico» del que suele surgir la «ciencia ficción blanca». Sin embargo, ya que tantos representantes han vivido en países europeos y norteamericanos, sí podemos decir que hay obras o temas clásicos que han influido en el afrofuturismo actual.

2709 books es una pequeña editorial que publica obras en digital. Se especializa en literatura africana actual y hace una gran labor traduciendo y trayendo a nuestro idioma obras que de otra manera serían inaccesibles para muchos lectores.

La mayor parte de su catálogo se compone de obras realistas, pero se han atrevido a dar un gran paso en pos del afrofuturismo en español. Así nace Afrofuturo(s), una selección de cinco relatos de cinco autores diferentes. Solamente dos de ellos están escritos por mujeres, pero ya solamente esos dos relatos hacen que la antología valga la pena reseñarla.

El primero de ellos que encontramos en la antología lo firma Sheree Renée Thomas, El dragón no puede bailar. Su protagonista, Sanaa, vive por y para el baile. Baila de una manera tan espectacular que una estrella de la música mundial la ha contratado para que baile por ella en sus conciertos.

La autora crea una historia magistral, llena de capas de significado que se van desvelando incluso después de leer el relato. Es muy breve, pero no por ello es menos intenso. En apenas unas líneas crea una sutil metáfora de explotación y de expropiación hasta de la propia vida de los negros a costa de los blancos capitalistas. La ambientación de todo el relato, también la sutileza y la cotidianidad de la ciencia ficción que lo compone, son sublimes. Porque el relato no aparenta ser una denuncia: la voz narradora nos cuenta cómo Sanaa vive su sueño de bailar. Con la historia de Sanaa en primer plano se articulan el resto de tramas, que el lector tiene que ir desvelando y entendiendo entre líneas desde el primer párrafo.

Solamente con la ciencia ficción se pueden unir muchos temas, profundos y complejos, para explicarlos de una manera aparentemente sencilla.

El relato de Ytasha L. Womack es el último de la antología. Para chicas digitales que beben tónica en un bar cuando Purple Rain no basta resume en su título el ambiente que encontraremos en esta historia. Nuestra protagonista se encuentra en un bar viendo un partido de baloncesto cuando un desconocido se acerca a ella y, no sabemos si con intención de ligar, empieza una conversación. Le cuenta que trabaja en una empresa que aspira a almacenar el contenido de la memoria para así poder preservar y aprovechar los conocimientos de todas las personas que están o han estado vivas. La protagonista siente curiosidad y empieza a tirar del hilo.

La ciencia ficción de este relato, en un primer momento, parece más cercana que la del relato de Sheree Renée Thomas, ya que se nombran redes sociales y aparatos electrónicos que ya manejamos hoy en día. Sin embargo, tiene un giro argumental final espectacular de los que revuelven todo lo que creíamos haber entendido, con esa fuerza que solo los relatos breves pero intensos pueden tener.

Afrofuturo(s) es una antología breve. Pueden parecer solamente cinco relatos, pero hay un mundo en cada uno de ellos. Además de estos dos, la antología está formada por los relatos de Suleiman Agbonkhianmen Buhari, Ivor W. Hartmann y Zak Waveru. Todos ellos son magníficos, aunque por el carácter de esta web solo haya querido profundizar en los de las escritoras. Estos relatos son unos dignos representantes de este género. Quizás la antología se hace corta, pero es un buen paso para empezar a conocer a los representantes y a los temas del afrofuturismo.

Personalmente, me han encantado todas las historias. Los editores han hecho una selección magnífica: los relatos son breves pero intensos, maravillosamente escritos, pero tienen algo más, ese algo que diferencia el afrofuturismo de cualquier otro tipo de ciencia ficción. Tienen esos detalles que los contextualizan y que nos hacen darnos cuenta de que las experiencias de quien los han escrito no son las mismas experiencias que las de los escritores a los que solemos leer. Son, además, detalles que nos demuestran que vale la pena salirse del canon habitual de nuestros géneros literarios, que la literatura es el medio perfecto para conocer lo que nos resulta extraño, y la ciencia ficción es un género que todavía tiene mucho que enseñarnos.

Y, por supuesto, nos deja con muchas ganas de acceder a mucha más literatura afrofuturista.

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