Robert y los Catapila. Una mirada de África

Publicado en Último Cero el 17.01.2014. Autor: Javier Dámaso.

Ha nacido una nueva editorial, 2709 books, y ha venido para quedarse. Se inicia como editorial electrónica, con textos a bajo precio (no más de 6 euros) y la voluntad de hablar de literatura africana y de literatura poscolonial.

El impulso de crear la editorial vino por el deseo de dar voz a África y a culturas marginales cuya experiencia queda sepultada por la voz de occidente, por lo que algún autor como Miguel Ángel Ciuro Caldani califica, en un binomio imposible de desligar, como la «globalización/marginación». La visión por vídeo de la impactante conferencia de la escritora nigeriana Chimamanda Adichie, El peligro de una sola historia, motivó en sus fundadores la necesidad de dar una respuesta para evitar el riesgo de no ver más que una sola historia de las cosas, la cara «colonial» de occidente.

El primer título es Robert y los catapila, un largo relato del marfileño Venance Konan. Se trata de una narración multicultural, que puede permitir diversas lecturas. En mi opinión, desde lo que podría ser la perspectiva occidental, es una suerte de renovación de la fábula de La Fontaine de La cigarra y la hormiga. Desde el punto de vista antropológico es un relato muy aleccionador. En un análisis convencional occidental, desde la de la cultura de la laboriosidad y del máximo rendimiento, que incluye la lógica de la cultura anglosajona y de la economía dominante (pero también de cualquier economía del crecimiento económico), se podría decir que el relato muestra el conflicto entre los laboriosos y los holgazanes. Desde esa perspectiva, el protagonista, Robert, y su colectividad son perezosos. En lugar de aprovechar su terreno para producir, se dedicaban a vivir de lo que los bosques que poseían les daban, sin rentabilizar las fuentes de riqueza que poseían. Tenían además el enorme defecto de la imprevisión. Es cierto que, desde su posición de pioneros, creían tener derechos privilegiados sobre los demás. Pero al mismo tiempo poseen un inmenso un valor, el de compartir con los otros, su hospitalidad y su generosidad. Son, Robert en particular, generosos cuando tienen y parásitos cuando no tienen. Pero siempre dilapidan, resultan incapaces de generar riqueza.

Los Catapila, por el contrario, llegando en una situación de extrema miseria, aceptan la generosidad que Robert y los suyos les brindan, lo que les permite crecer a su sombra, y tienen un alto sentido de la individualidad, de la diferencia respecto de los que les acogen. Aceptan la hospitalidad, son trabajadores, pero esquilman la tierra; desforestan y cultivan, de modo que destruyen el entorno que les han prestado. Sólo se relacionan entre ellos, se apropian del territorio y destruyen el entorno de los recolectores, pues para cultivar deben destruir el bosque. En la relación entre ambos grupos, cada cual buscará imponer la visión de su propia cultura. Unos son recolectores, los dueños del espacio, y desprecian el trabajo. Los otros son trabajadores, previsores... Dos concepciones encontradas. La solución final será «salomónica», pero con toda seguridad, más de uno pensará que Robert y los suyos en realidad son unos aprovechados que van a vivir oportunistamente de los Catapila.

En cualquier caso, se trata de un texto fiel seguidor de la tradición que inspira la editorial 2709 books; la tradición literaria africana anticolonial que representa el nigeriano Chinua Achebe (Todo se desmorona, 1958) y que sigue fielmente la ya mencionada Chimamanda Adichie en sus novelas y relatos (La flor púrpura, 2003; Medio sol amarillo, 2007; y Algo alrededor de tu cuello, 2009). Una iniciativa editorial muy estimulante que sigue la senda de otras como la de la madrileña Ediciones del Oriente y del Mediterráneo, que desde finales de los años 80 publica fundamentalmente literatura árabe y oriental.

Ver el artículo original