La gata de Maryse, de Venance Konan

Publicado en En Cubierta el 05.06.2014. Autora: Beatriz Elías.

Un estudiante de Costa de Marfil, una periodista francesa y Choupette son los protagonistas de una historia romántica a tres bandas. Lo curioso es que Choupette es la gata de Maryse, la periodista francesa, de la que el marfileño tiene celos. Venance Konan presenta a través de este trío una historia que aúna amor, humor y política. Quizá una forma acertada para presentar la realidad contemporánea del país africano.

La trama está contada desde el punto de vista del universitario. Él está metido en movimientos de protesta estudiantil, y nos muestra a través de sus andanzas la situación política de Costa de Marfil: represión, pobreza y precariedad. Maryse es una corresponsal francesa destinada al país africano que, en una rueda de prensa clandestina, conoce al chico. De este modo, Konan presenta la parte rica y próspera de Costa de Marfil. La muchacha blanca y europea es la puerta de entrada a un futuro mejor. Ligar con una occidental significa conseguir papeles y pasaje de avión para escapar y vivir como refugiado.

La tercera en discordia es Choupette, la gata de Maryse, que encarna el quebradero de cabeza del marfileño. La gata representa varios conceptos: el objeto de los celos en la historia romántica, puesto que Maryse cuida con mimo de la gata, mientras el chico no tiene que llevarse a la boca; y la prosperidad, el animal está rollizo y bien alimentado. Choupette simboliza, además, algo más común y preocupante desde el punto de vista occidental: la base de la alimentación de los universitarios marfileños. Konan revela a lo largo del relato cómo es el proceso de caza y de elaboración culinaria de estos animales.

Venance Konan es un escritor y periodista nacido en Costa de Marfil, ganador del Premio Literario de África Negra en 2012 entre otros galardones, prácticamente desconocido en nuestro país. De hecho, su primer relato en español, Robert y los Catapila, se publicó en 2013.

Konan describe la vida de Costa de Marfil con unos relatos frescos y divertidos, sin caer en la desgracia de la situación del país o en la descripción política pura y dura. En La gata de Maryse incluso hace cierta autocrítica con la voz de la protagonista. Maryse reprocha la forma de canalizar la lucha de los marfileños: «Vuestro objetivo no es otro que convertiros en refugiados mantenidos o trabajadores emigrados a Europa; en realidad, lo que tendríais que hacer es movilizar toda vuestra fuerza e inteligencia en el desarrollo de vuestro país».

El humor, por su parte, está presente en todo el relato: la historia de amor incide en la disparidad de las uniones mixtas, en el choque cultural. Es curiosa la sorpresa que a él le produce el uso del preservativo o el hecho de que a Maryse la música popular marfileña le parezca sosa y poco imaginativa. La nota divertida se encuentra, además, en el mismo título de la obra: chatte en francés significa gata y conejo, en alusión a la forma vulgar de llamar a las partes íntimas de la mujer. Esa dualidad está presente en todo el relato y lo hace aún más entretenido.

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