Venance Konan

La gata de Maryse

Traducido del francés (Costa de Marfil) por Alejandra Guarinos Viñals

Fragmento

Nos sentamos entonces en el césped que había delante del casino y que bajaba hasta la laguna, para ver las luces de Plateau, y empezamos a besarnos.

Se puso a llover y le propuse volver a casa. Me contestó que le gustaba mucho la lluvia y que quería que nos quedásemos allí a hacer el amor. Lo hicimos, pero reconozco que estaba algo nervioso. Tenía miedo de que algún guarda nos sorprendiera. Cuando digo que lo hicimos es solo una forma de hablar porque nos contentamos con abrazarnos y besarnos. En mi país, no decimos que hemos hecho el amor a menos que haya penetración. No será porque no lo intenté, desde luego. Pero ella no quería ni oír hablar del tema porque no teníamos preservativos. En serio, ya empezaba a hartarme el dichoso tema del preservativo. Me había llegado a preguntar si es que pensaba que tenía sida. Y me preguntaba si, en caso de llegar a casarnos, esto no terminaría convirtiéndose en un problema. Porque no sé de qué forma podríamos engendrar hijos si seguíamos utilizando preservativos. A mí ya me había dado por soñar con un hijo mestizo que fuera, por ejemplo, un campeón de tenis como Yannick Noah o con una hija mestiza que fuera una cantante célebre, como la inglesa Sade Adu.

Hacer el amor bajo la lluvia era una excentricidad. Una idea que solo se le puede pasar por la cabeza a una mujer blanca. Nos revolcamos completamente desnudos por la hierba mojada mientras llovía a mares. Habíamos amontonado nuestra ropa al lado de la carretera y estaba inquieto por si algún guarda venía a robárnosla. Me vino a la cabeza una historia que me sucedió cuando estaba en el instituto. Había conseguido ligarme a una chica de allí, que estaba en el internado como yo y, como no sabíamos a dónde ir, fuimos al mercado, que estaba cerca. Era de noche y pensamos que nadie nos vería. Y cometimos el error de desvestirnos totalmente y dejar la ropa en una mesa antes de empezar. Resultó que el guarda del mercado lo había visto todo y aprovechó que estábamos ocupados para acercarse, hacerse con nuestra ropa e impedir así que terminásemos lo que mi amiga y yo habíamos comenzado. Tuve que darle todo el dinero que llevaba encima para conseguir que nos la devolviera.

Estaba pensando en todo eso: en mi ropa empapándose, en la hierba que se me metía en el trasero, en serpientes que pudiesen estar merodeando por allí, en que no quisiera hacer el amor como yo quería; vamos, que me pareció muy poco romántico todo lo que hicimos aquella noche. A ella, sin embargo, se la notaba encantada mientras paseábamos por las calles de Cocody con nuestra ropa mojada y con el pelo lleno de hierba. Fuimos a su casa y allí pudimos hacer el amor como se hace aquí, pero con la gata, que se llamaba Choupette, a nuestro lado.

Glosario

El eBook incluye un pequeño vocabulario para entender mejor la historia.

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cubierta de La gata de Maryse

Ficha técnica

ISBN: 978-84-941711-2-3

Formato: ePUB ¿cómo leer ePUB?

Tamaño: 211 KB

Idiomas:
 del original: francés (Costa de Marfil)
 de esta edición: español

Publicado el 20.03.2014

PVP: 2,50

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