Fatou Keïta

Amanecía

Traducido del francés (Costa de Marfil) por Alejandra Guarinos Viñals

Prólogo de Ángeles Jurado Quintana

Fragmento

Se sorprendió sonriendo al recordar a Éloé cuando era un bebé. La primera vez que lo vio, se paró para acariciarle la mejilla, ella, que ni siquiera se había molestado en mirar nunca a los mendigos que se abigarraban en los cruces de Bahía de los Cocodrilos. ¡Ese bebé era el no va más! Estaba acostado en el suelo sobre un cartón, envuelto en un viejo pagne, su carita minúscula sonreía a los ángeles, era un pedacito de ser humano adorable. Cuando lo vio no pudo resistirse a acercarse. Tenía apenas dos días y su madre, sentada a su lado, ya lo exponía a las miradas de los transeúntes que, de vez en cuando, dejaban caer alguna moneda en la escudilla situada delante de ese lecho improvisado. Shina experimentó un sentimiento ambiguo de ternura y horror al ver a un ser tan pequeño respirar el aire contaminado de la ciudad. La mendiga estaba sentada en un gran cruce, en la entrada de la Librería de Francia, lugar por el que ella pasaba por las mañanas para comprar los periódicos. Le entregó un billete de diez mil francos y le pidió que se quedara en su casa algunos días para descansar, ella y el niño. Sorprendida por tanta generosidad por parte de Shina, se puso a palpar el billete y girarlo por un lado y por el otro para comprobar su autenticidad al tiempo que agradecía fervorosamente a su benefactora y se levantaba para recoger sus cosas. Había conseguido mucho más que en toda una jornada. Se cargó a la espalda el bebé diminuto y anudó el pagne alrededor de su frágil cuerpo. ¿Seguro que no le hacía daño al niño?, le preguntó Shina inquieta. La mujer la tranquilizó con una sonrisa. De nuevo Shina acarició la mejilla aterciopelada de la criatura y su pelo rojizo y sedoso. De hecho, era la primera vez que veía a un recién nacido pelirrojo. Consiguió que renaciera en ella su instinto maternal. La mendiga, pequeña y enclenque, dio las gracias a Shina con una gran sonrisa y se marchó rápidamente. Se quedó un rato mirándola mientras se alejaba con su paquete en la espalda. Seguro que no tenía más de dieciocho años, se dijo suspirando mientras subía al coche.

Glosario

El eBook incluye un pequeño vocabulario para entender mejor la historia.

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cubierta de Amanecía

Ficha técnica

ISBN: 978-84-941711-8-5

Formato: ePUB ¿cómo leer ePUB?

Tamaño: 337 KB

Idiomas:
 del original: francés (Costa de Marfil)
 de esta edición: español

Publicado el 26.04.2016

PVP: 6,00